Nacido en la capital irlandesa, Dublín, el acto de black/death metal Scáth na Déithe, concebido en la mente maestra d su único miembro y fundador Cathal Hughes, quien se mantiene en activo en la banda de Sludge metal Nautilus. Paralelo a esto, Hughes se propuso encarnar un proyecto en solitario orientado a las vertientes más extremas del metal y finalmente lo consiguió en 2015, cuando Scáth na Déithe se formó oficialmente.
Ese mismo año su primer EP ‘The Horrors of Old’ salió de las sombras, con una grabación primitiva e independiente mostró los primeros pasos del proyecto individual con 4 temas y 23 minutos de duración. En 2017 el ansiado álbum debut finalmente fue materializado, ‘Pledge Nothing But Flesh’ también fue grabado de manera independiente y mostró una versión más depurada de Scáth na Déithe donde sale a relucir la propuesta que se mantiene hasta la actualidad con composiciones extensas y con una clara orientación al black metal clásico. Debido a la buena recepción de este registro, ese mismo año se lanzó una edición en cassette a través del sello griego Metal Defiance Productions y un par de años después haría lo mismo su actual casa disquera Vendetta Records para la versión en vinyl.
Para 2020 el segundo LP del esfuerzo irlandés fue publicado, bajo el título ‘The Dirge of Endless Mourning’ la banda logró firmar contrato con los alemanes Vendetta Records, logrando ascender peldaños dentro de la escena undreground europea y traspasando fronteras para llevar los cuatro extensos tracks que inmediatamente generaron excelentes críticas por parte de la comunidad blacker.
Innumerables manifestaciones de sufrimiento colectivo se han transmitido en la memoria popular desde la Gran Hambre de la década de 1840. ‘Virulent Providence’ explora estas horribles y desgarradoras representaciones de tormento, las figuras espectrales ahora guardianes eternos del verdadero trauma y la angustia de un pueblo durante mucho tiempo. desaparecido. Su horror se conserva para siempre en el folclore”.
Vendetta Records
Sello alemán
Para su tercer opus, Hughes decidió ampliar su visión de temas de larga duración y creó dos tracks de 21 y 19 minutos respectivamente, logrando así forjar un álbum completo con solo dos pistas. Con tres años de distancia, el nuevo disco ‘Virulent Providence’, se mantiene bajo el manto de Vendetta Records, y siguiendo el mismo camino que su antecesor, este disco fue lanzado en todos los formatos físicos y digital.
El nuevo álbum está dividido en dos partes, la primera de ellas muestra un black metal con un fuerte apego a las raíces del género, con guitarras afiladas y un ritmo monótono y crudo. Los pasajes atmosféricos plasman un sonido sombrío, mientras que las voces desgarradoras aportan odio y desesperanza. Al ser un track tan extenso sirve para incorporar una gran cantidad de recursos y cambios de ritmo, pasando de la frialdad y crudeza a las armonías infernales y malvadas, en un recorrido a través de episodios arcaicos y olvidados. En la parte media no podía faltar la incorporación de un episodio ambiental, donde las atmósferas lúgubres abren un abismo de vacío y desolación dándole un toque místico a la composición. Después de la agonía la banda retoma el sendero del mal, con un metal negro más pausado y lento, mismo principio que siguen las vocales, ahora en un estilo más death. De a poco se van uniendo los riffs afilados mientras las voces regresan a su estilo agónico, por su parte en el fondo unos helados teclados comienzan extender su manto sombrío, anunciando el final, sin embargo el último tramo resguarda la mejor parte, con una base de cuerdas malignas en conjunto a desgarradoras voces culminan magistralmente el primer episodio de ‘Virulent Providence’.
La segunda parte inicia lenta y oscura, con un estilo funereal doom denso y amargo que con el paso de los minutos agrega las guitarras ennegrecidas. Una vez más la atmósfera se apodera de la composición, ahora valiéndose de instrumentos diversos. A continuación la velocidad comienza a subir, mientras la angustiante voz comienza a infestar de malestar el sonido. Situados a la mitad del camino el estilo negro comienza a reinar, los repetitivos riffs engendran un sentimiento de agonía y tormento. Ahora un pasaje experimental muestra la diversidad sonora, siempre bajo el estandarte de maldad. Antes de concluir, una guitarra acústica prepara el camino para el gran cierre, donde un sonido en capas presenta guitarras afiladas, sobre una base de riffs hipnóticos y unas lamentos desgarradores que poco a poco se extinguen hasta desaparecer en el vacío.


